sábado, 3 de noviembre de 2018

El timo del 'calor azul'

Hace unos días me llegó un aviso de Amazon, invitándome a responder una pregunta hecha por un interesado sobre una calefacción eléctrica que compré por estas fechas el año pasado. La cuestión era si ese radiador es o no es de 'calor azul' (sea lo que sea el dichoso 'calor azul').

Fuente: Amazon


Esto me ha hecho pensar que el mito del 'calor azul', como la calefacción eléctrica más eficiente, parece seguir flotando en el aire. Vamos a ser claros:

El 'calor azul', como sistema de calefacción más eficiente que el resto de calefacciones eléctricas, es un timo marketiniano. No es ni más, ni menos eficiente que cualquier otra forma de calefacción eléctrica.

Si hablamos de eficiencia en términos físicos, todas las calefacciones eléctricas (entendiendo aquí por eléctricas las que basan su funcionamiento en calentar una resistencia para generar calor) son exactamente igual de eficientes, y tienen una eficiencia del 100%. Es decir cada vatio de potencia eléctrica consumida se transforma en un vatio de calor entregado al ambiente.

Si entendemos eficiencia como la relación entre el calor aportado y la factura eléctrica, que es lo que interesa a nuestro bolsillo, por el mismo motivo todas son también igual de eficientes, desde los radiadores programables vendidos como 'calor azul', hasta el hornillo de la mesa camilla que tenía mi abuela, pasando por la plancha de planchar la ropa. Es decir, con cualquiera de ellos vamos a gastar lo mismo para mantener la casa a cierta temperatura.

El motivo lo explicó el físico James Prescott Joule en el siglo XIX con el denominado efecto Joule, del que se concluye que una resistencia disipa una cantidad de calor igual al producto de la corriente que la recorre por la tensión eléctrica a la que está sometida, y ésta será ni más ni menos que la potencia consumida y reflejada en la factura eléctrica.



Habrá modelos con mayor o menor inercia térmica (tardan más o menos tiempo en empezar a suministrar calor, y consecuentemente en dejar de hacerlo una vez apagados), habrá diseños más y menos afortunados, y aparatos más y menos programables, pero todas las calefacciones eléctricas van a aportar el mismo calor a igual cantidad de euros gastados en la factura eléctrica.

Lo anterior es matizable en dos supuestos que nada tienen que ver con el sistema vendido como 'calor azul':

  • Que se contrate una tarifa nocturna y los radiadores (o acumuladores) eléctricos se empleen durante el período valle de la misma, para pagar menos por kWh consumido. Obviamente esto no tiene relación con la eficiencia del aparato sino con las condiciones del contrato de suministro eléctrico.
  • Que sustituyamos los radiadores eléctricos por una bomba de calor, es decir, un aparato de aire acondicionado que es en realidad una máquina termodinámica cuyo funcionamiento nada tiene que ver con el de un radiador eléctrico, ya que no invierte la energía que consume en generar calor sino en intercambiar calor entre el interior y el exterior. La bomba de calor es capaz de aportar la misma cantidad de calor al ambiente con un consumo de energía eléctrica bastante menor al de un radiador eléctrico basado en efecto Joule, siendo por tanto mucho más eficiente en el sentido económico del término.

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